Las rutas se celebrarán el 3, 10, 17 y 24 de ese mes, tendrán una hora de duración e incluyen una degustación de vinos y quesos laguneros en el Teatro Leal. El proyecto cuenta con el patrocinio de la Concejalía de Desarrollo Rural de La Laguna
Un grupo de unos veinte desconocidos recorre La Laguna, pasando por calles que habrán transitado miles de veces pero, en esta ocasión, sus integrantes se detienen a mirar fachadas, monumentos, placas en el suelo, piedras e, incluso, tienen la suerte de entrar a edificios que, para muchos, hasta ahora solo eran atrezo que decoraba sus paseos rutinarios. A la cabeza está una mujer que ya pasa los sesenta años y que responde al nombre de Hortensia, de apellido Ayala, lo que revela su origen gomero. Quien la conoce, lo sabe. Es funcionaria de carrera ya jubilada, pero su amor por la historia le ha hecho seguir estando en activo y dedicarse a estudiar y divulgar activamente la historia de la ciudad Patrimonio de la Humanidad. Está acreditada por el Gobierno de Canarias para ejercer esta profesión y su carné siempre cuelga de su cuello, como un trofeo.
«¿A dónde irán?» es la pregunta que probablemente se hagan aquellos con los que se cruzan. La respuesta es sencilla: son participantes de La Laguna a Pie. La información sobre las rutas les ha llegado por medio de algún amigo, por redes sociales, por un cartel que han visto colgado en algún rincón imposible del municipio o por la difusión que realiza la Concejalía de Desarrollo Rural de La Laguna, entidad que patrocina la actividad. Si alguno de ellos no han visto el póster, no es problema, porque a todos se les ha regalado una postal que lo reproduce y que se entrega como obsequio al comienzo de cada salida. El arte de Eduardo González, cartelista oficial de La Laguna Pie, no puede utilizarse solo con motivo publicitario, sino que debe perdurar en algún tipo de soporte.
Esta improvisada tropa camina y camina pero, cuando se detiene, el modus operandi es siempre el mismo: la lideresa señala un espacio, explica su historia, hace algún chascarrillo y reanuda la marcha. Es normal que alguien le pregunte o comparta información adicional, lo cual siempre es enriquecedor para todos. Tras andar aproximadamente una hora, el grupo accede al interior del icónico Teatro Leal y, después de una breve reseña histórica, se les permite visitar un lugar privilegiado: la cafetería del centro cultural. Allí están esperando Ana y Lucas con una sonrisa de oreja a oreja y un pequeño banquete. A una selección de quesos laguneros, normalmente traídos desde la Cooperativa La Candelaria y ya servidos para comer, se le unen panes cocinados con masa madre, postres hechos en el municipio, frutos secos, dátiles y, para maridar estos manjares, vinos de la Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo.
La reunión termina con todos los extraños hermanados por la experiencia y con una amena charla sobre vinos. Más de un visitante pide referencias sobre los quesos y el vino, pensando en convertirlos en un regalo o adquirirlos para comerlos en casa, solos o en compañía. Otros se sacan fotos en el teatro y, para muchos, esto es solo una forma de empezar el tardeo en La Laguna. Antes de irse, Eric reúne a la tropa por última vez y les saca una fotografía que inmortaliza esta singular parada.
Groso modo, esta es la iniciativa más popular de cuantas organiza Ciudades a Pie y que regresa en 2025 como parte del Extra de Verano Tacoronte-Acentejo con ocho rutas que se celebrarán los días 3, 10, 17 y 24 de junio, incluyendo dos sesiones cada día: una que comenzará a las 16 horas y otra a las 18 horas. El aforo por visita vuelve a ser de veinte personas, por lo que se espera que el proyecto cuente con más de 200 asistentes, sobre todo si se contempla que, en ocasiones, el cupo suele ampliarse o que la organización decide ofertar rutas especiales en fechas distintas a las oficiales. El formulario de inscripción, que se aloja en la web de La Laguna a Pie, se abrirá la segunda semana de mayo, y la participación vuelve a ser gratuita.



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